Centro para el Cáncer Hillman

Pittsburgh, Pennsylvania

El Centro para el Cáncer Hillman en Pittsburgh, Pennsylvania representa una nueva forma de pensar acerca de las instalaciones médicas. Un proyecto insignia de la Universidad del Centro Médico de Pittsburgh, es uno de los primeros edificios en incluir tanto el tratamiento como la investigación del cáncer en la misma estructura. Al utilizar los bloques de vidrio de Pittsburgh Corning, el equipo en IKM incorporó arquitectos que crearon un espacio de calidad superior que fija las normas tanto para la privacidad como para la armonía.

El Centro comprende un pabellón de tratamiento e investigación que se encuentran unidos por un atrio largo y abierto. IKM utilizó el bloque de diseño Vue®, con el bloque de diseño Argus® que funcionan como un recorte para cada muro que se ubica frente al pabellón.

“La visión del proyecto fue una de esperanza” dice el arquitecto principal Roger Hartung. “Los pacientes y los investigadores se ven ir y venir uno al otro”. Para los pacientes, éste es un recordatorio que la investigación dedicada del cáncer es real y continua, con frecuencia con los tejidos de los pacientes existentes. Mientras que los investigadores nunca olvidan que su trabajo afecta a pacientes reales, justo a lo ancho del atrio.

Hartung dice: “El uso del bloque de vidrio mejoró el proyecto”. “No sólo tuvo un precio más razonable que otros materiales, sino que nos ofreció el balance correcto entre la conexión visual y un sentido de privacidad”.

El bloque de vidrio, por supuesto, es claro, lo cual proveyó la conexión visual. Sin embargo, el grosor de cuatro pulgadas de cada uno de los bloques y la junta con capa de mortero creó un efecto natural tipo persiana. A medida que uno ve hacia la entrada del atrio, este efecto de persiana proveyó la privacidad necesaria.

“No creo que haya otro material que nos pudiera haber dado ese efecto”, dice hartung. “El vidrio nos cautivó tanto que decidimos colocarlo en todo el atrio”. Ahora, gracias a la luz procedente de los laboratorios, el atrio tiene una belleza natural durante la noche.

“El vidrio transmite una sensación de preciosidad, pero se requiere de un martillo pesado y unos músculos bastante fuertes para romper uno de sus bloques. La gente responde culturalmente al vidrio” observa Hartung. “Hace algunas cosas maravillosas con usted, cuando deja pasar la luz a través de ellos”.